miércoles, 31 de diciembre de 2008

¡JERUSALEM, JERUSALEM!

El año acaba con una guerra. Una y la misma guerra. Empezó hace mucho tiempo. Es la guerra de la sagrada estupidez; de la intolerancia y la incomprensión, pues ambos pueblos parecen ignorar que no hay supervivencia sin generosidad. No hay supervivencia sin aceptación del otro.
«¿Por qué se continúa fomentando el odio en la franja de Gaza? Nunca podrá haber una solución militar, porque dos pueblos luchan por una sola tierra. Por fuerte que sea Israel –dice Daniel Barenboim– siempre sufrirá inseguridad y miedo. El conflicto se devora a sí mismo y al alma judía, y siempre se le ha permitido que lo haga. Quisimos hacernos con tierras que nunca pertenecieron a los judíos y construir asentamientos en ellas. En este hecho, los palestinos ven, y con razón, una provocación imperialista. Su resistencia, su ‘no’, es absolutamente comprensible, pero no los medios que utilizan para llevarla a cabo, ni tampoco la violencia o la inhumanidad indiscriminada».
Pensaba en estos dos pueblos hasta ahora irreconciliables cuando hace un tiempo escribí los siguientes versos que son una «Advertencia»: ¡Ay del pastor que alza su cayado y atribula al cordero inerme! / ¡Ay del pastor que fundamenta al rebaño armado! // ¡Ay de la paloma que zurea en la sílaba del olivo!. El fragmento del poema que sigue nace del mismo dolor que provoca la estupidez humana.

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EL RITMO EN LA POESÍA

Emmanuel Lévinas afirma que el ritmo indica «el modo en que el orden poético nos afecta. De la realidad -continúa- se desprenden conjuntos cerrados cuyos elementos se reclaman mutuamente como las sílabas de un verso, pero que no se reclaman más que imponiéndose a nosotros. Pero se imponen a nosotros sin que los asumamos. O, más bien, nuestro consentimiento con ellos se invierte en participación. Entran en nosotros o nosotros en ellos, poco importa. El ritmo representa la situación única en la que no se puede hablar de consentimiento, de asunción, de iniciativa, de libertad, porque el sujeto es asido y llevado por el ritmo. Forma parte de su propia representación. Ni siquiera a pesar de él, pues en el ritmo ya no hay sí-mismo, sino como una transición de sí al anonimato. Es eso el sortilegio y el encanto de la poesía y de la música. Un modo de ser al que no se aplican ni la forma de la conciencia, ya que el yo se despoja de su prerrogativa de asunción, de su poder; ni la forma del inconsciente, ya que toda la situación y todas su articulaciones están presentes, en una oscura claridad. Sueño diurno. Ni la costumbre, ni el reflejo, ni el instinto entran en esta claridad».
[La realidad y su sombra, Emmanuel Lévinas. Trad. Antonio Domínguez Leiva. Editorial Trotta, 2001]

viernes, 26 de diciembre de 2008

Sobre el silencio y el poema

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EL GESTO Y LA REALIDAD

Lo que la escritura describe no es la realidad. Es semejanza condicionada por nuestra experiencia. A veces atravesada por un error o un equívoco. Ni siquiera la crónica ni el testimonio quedan al margen de esta circunstancia. Si escribimos «Una mujer coge una naranja en el puesto de frutas del mercado» no descubrimos ninguna realidad. Apenas un gesto. Sólo cuando volvemos los ojos a nuestro interior y descubrimos quienes somos es que podemos acceder a la realidad y registrar el gesto de la mujer que coge una fruta en el puesto de fruta del mercado y también la realidad de sus emociones y sueños.
[Fragmento del Cuaderno de notas de Manuel T.* Imagen mercado de México]

viernes, 19 de diciembre de 2008

INVIERNO

El cosmos de O las estaciones es, a modo de cueva platónica, la representación poética de la vida en el mundo. El ser a expensas de las tensiones entre el cuerpo y el tiempo. Eso que el filósofo Carlos Gurméndez llamaba pasión. «La pasión es el Uno/Todo de este universo/mundo en el que gozamos y sufrimos. El espacio de nuestra temporalidad fugitiva». O las estaciones es un intento en este sentido de mostrar la pasión así entendida, es decir, despojada «del egoísmo posesivo» que destruye al ser humano y lo extraña de las realidades del mundo, su hábitat natural. La actividad apasionada (sentimentalizada) logra su completa objetivación individual cuando se identifica con la totalidad del género humano y los demás seres y cosas que conforman la naturaleza. «Entonces, no habrá rivalidades, luchas competitivas, afanes dominadores, desencuentros en los encuentros, y sí un coro armonioso de voces distintas», afirma el maestro en Ontología de la pasión (FCE, 1996).

miércoles, 17 de diciembre de 2008

MARTÍN FIERRO, José Hernández

El poeta tiene la obligación de pensar en voz alta y de manifestar su compromiso civil con los valores éticos esenciales que han de regir la vida y la conducta de los individuos. No se trata de que su poesía renuncie a la búsqueda de respuestas a las preguntas esenciales que afectan a la naturaleza humana en favor de la denuncia o el testimonio más crudos, sino de que él, como ciudadano, asuma ante la comunidad la responsabilidad moral que conlleva la condición de poeta. [Fragmento del Cuaderno de notas de Manuel T.] En este sentido el Martín Fierro, de José Hernández, constituye un soberbio ejemplo, del cual se cumplen cuarenta años de su recreación fílmica por Leopoldo Torre Nilsson, con Alfredo Alcón encarnando al mítico gaucho. La secuencia elegida es el final, donde Fierro, después de una payada, duelo cantado y sublimación del duelo a cuchillo entre los gauchos de la pampa, se separa de sus hijos y les aconseja que hagan lo mismo para escapar de sus pobres destinos. Como don Quijote que, en tanto que representación de un ideal ético, escapa a la muerte física y se esfuma en la llanura manchega, también Martín Fierro, arquetipo de la víctima resabiada de las injusticias del poder, también desaparece en la vasta horizontalidad de la pampa.

martes, 16 de diciembre de 2008

LA VOCACIÓN DEL POETA

[...] Es sobre la memoria que el ser humano puede proyectarse en el tiempo y trascender más allá de sus limitaciones individuales en la realidad del mundo.
Es a partir de esta experiencia cuando empieza el proceso de gestación de la obra de arte, la concreción del deseo que ha llevado al poeta hasta la estación abisal. El instante maravilloso que pone al artista ante la sinceridad de su vocación. ¿Qué hacer? ¿Debe moldear la criatura a gusto de la comunidad? ¿Cómo revelar la verdad entrevista sin traicionarla ni traicionarse? ¿Cómo pintar, esculpir, escribir? ¿Cómo descubrir?
Aunque la encomienda del poeta es social, su experiencia es individual y es ahora cuando advierte la presencia del otro; la de aquel con quien debe compartir lo entrevisto. Es decir, la obra que nace de su experiencia artística. Pero ¿quién es ese otro? ¿Importa?
Estas preguntas identifican las trampas del poder humano y de cualquiera de sus ideologías que pretenda legitimar su dominio sobre los individuos. No se concibe la obra de arte para alguien determinado. No se la concibe para entretener, sino para revelar. La obra de arte, un cuadro, una escultura, una pieza musical, un libro, es una huella original. Se escribe, se pinta, se esculpe para conocer, conocerse y descubrir la realidad del mundo y de la naturaleza humana. [...]



[Fragmento del Cuaderno de notas de Manuel T. * Imagen Performance de Esther Ferrer sobre un poema de Mallarmé]

domingo, 14 de diciembre de 2008

EL CLARO EN EL BOSQUE


al final (¿al final?), perseguido por fieras, alimañas y aves invisibles llego a un claro. Recobro el aliento. Sé que es sólo una tregua. En las lindes de la luz un tumulto de sombras espera la rendición. Pronto, la noche será esa brisa oscura que llena los resquicios del bosque y ese polvo impalpable de mariposas nocturnas que cubrirá mi cuerpo y cegará mis ojos. Cuando ese momento llegue, oiré cómo la tierra deglute y digiere los últimos brillos hasta que yo sea (¿al final?) la indistinta sombra mientras el otro que soy sueña. Sueña ignorante de que la luz que lo alumbró es igualmente sombra. Ignorante de que ella también ignora que la estrella donde nació se ha extinguido hace mucho tiempo y que desde entonces ella, como el que sueña, huye de las tinieblas para alcanzar ¿al final? un claro en el bosque...
[Cuaderno de notas de Manuel T. ]

sábado, 13 de diciembre de 2008

EL POEMA Y LA COMETA



La cometa es un ancla lanzada al aire. El niño lo sabe mientras es niño. La cometa lo ancla al mundo donde sueña. El poema es una cometa sujeta a la mano del poeta. El niño no suelta el hilo de su vuelo. El poeta tampoco. Ambos creen en la realidad del sueño.
[Cuaderno de notas de Manuel T. - Imagen: Pintura infantil recogida por Hetty van der Linden, Fundación Paint a Future]

viernes, 12 de diciembre de 2008

JAIPUR, José Luis Giménez-Frontín

José Luis Giménez-Frontín ascendió por la escalera del observatorio astronómico de Jaipur y, al escrutar las estrellas, seguramente reconoció el «alfabeto sideral», del que habla Julio Cortázar, y el Poema con estrofas de versos de diez sílabas que representa a Esplendor y que contenía «diez divinos, diez oblaciones, diez recompensas del grupo del sacrificio» a los dioses, según anotó Octavio Paz en El mono gramático evocando el Satapatha-Brahmana, 11-4-3.

EXPRESIÓN Y PERCEPCION DEL POEMA

En Notas de literatura (Ariel, 1962, trad. Manuel Sacristán), Theodor W. Adorno afirma que «no se trata de que lo que expresa el poema lírico tenga que ser directamente lo vivido por todos. Su generalidad no es una volonté de tous, no es una universalidad de la mera comunicación de lo que los demás no pueden concretamente comunicar, sino que la inmersión de lo individuado alza al poema lírico hasta lo general por el procedimiento de poner de manifiesto algo no deformado, no aprehendido, aún no subsumido, anticipando así espiritualmente algo de una situación en la cual ninguna mala generalidad, que es profundísima particularidad, encadenara a lo otro, a lo humano. [...]. Pero esa generalidad del contenido lírico es esencialmente social. Sólo entiende lo que dice el poema aquel que percibe en la soledad del mismo la voz de la humanidad; aún más; incluso la soledad misma de la palabra lírica está predibujada por la sociedad individualista y finalmente atomística, del mismo modo que, a la inversa, su constricción general vive de la densidad de su individuación»

miércoles, 10 de diciembre de 2008

LA VANGUARDIA DESTACA ESTE CANAL














En su edición del 10 de diciembre, el diario La Vanguardia, de Barcelona, destaca El Canal de Poesía de A.T. A poco más de un mes de su inauguración esto supone un importante aliciente para continuar con la difusión de la producción poética desde la honestidad, la libertad y la imaginación aprovechando los recursos tecnológicos que se me presenten.

lunes, 8 de diciembre de 2008

JOAN MANUEL SERRAT RECITA A WALT WHITMAN

Coincido con Borges cuando afirma que «el idioma de Whitman es un idioma contemporáneo; centenares de años pasarán antes de que sea una lengua muerta». En Hojas de hierba el poeta habla con radical sencillez para recordarnos que apenas somos apenas una brizna en el bosque cósmico.
La clara voz del joven Joan Manuel Serrat expresa con fuerza un hermoso fragmento, al que sólo le sobra la obvia adhesión del cantante al final de su recitado.

jueves, 4 de diciembre de 2008

CARICIA

Para recrear este poema de Sílabas de arena quería, además de una imagen «naturalista» y sugerente, una banda sonora que evocara junto a las palabras la ternura, la sugestión y la belleza del gesto. El misterio de aquello que no puede ser dicho cuando intuimos la verdad de ciertas cosas. El lieder -voz que los traductores no se ponen de acuerdo si traducir como «poema», «canción» o ambas cosas- de Franz Schubert, Nachtviolen (Don Diego de noche), con versos de Mayrhofer transmite con una gran sencillez y delicadeza el carácter contemplativo e interrogativo del poema.


[Imagen de
vídeo Pasarlascanutas.com]

martes, 2 de diciembre de 2008

PLENITUD DEL ACTO CREADOR


El momento más completo del acto creador se produce cuando el poeta siente que el aullido que nace en sus entrañas y atraviesa su mirada de carne regresa al poema no escrito. Ese poema construido con versos de palabras ausentes, es decir, ese poema no dicho. Ese poema sin voz que disuelve la vida y enfrenta al poeta con la metáfora del silencio que nos alcanza desde el fondo del abismo.
[Fragmento del Cuaderno de notas de Manuel T. * Imagen: Vacuidad, de A.T.]

sábado, 29 de noviembre de 2008

LA NO MUERTE DE DON QUIJOTE

Cuando siente la punta de la lanza [del Caballero de la Blanca Luna] en el cuello, don Quijote parece comprender que, en un mundo donde la razón empieza su gobierno y se impone con la realidad de los hechos concretos, es el momento crucial en que su actitud debe servir para hacer visible tanto el anacronismo de todo encantamiento de la realidad como la vigencia de la integridad ética y el derecho humano al sueño y a la esperanza en el mundo de la razón. Con este gesto de alta dignidad don Quijote pone las cosas en su sitio antes de regresar al lugar que a él le corresponde.
[...]

- Yo sé quien soy –respondió don Quijote-. y sé que puedo ser, no sólo los que he dicho, sino todos los doce Pares de Francia, y aun todos los nueve de la Fama (I, 5).

Dice en el temprano capítulo 5 de la primera parte. Pero, aun así, aun sabiendo quien es, don Quijote convierte su regreso en una afirmación de su identidad y la de Sancho como vía necesaria para liberar definitivamente al viejo hidalgo de su encantamiento y, como representante de un pasado ya caduco, dejarlo morir en paz.
[...]
A partir de ese momento, don Quijote empieza a deslocarse y, como en una película de Chaplin, a alejarse, a diluirse «como humo en el viento», para vivir eternamente en el imaginario como paladín de la justicia mientras deja el trance de la muerte al hombre de carne, a don Alonso Quijano.


[Fragmento del Cuaderno de notas de Manuel T.]

viernes, 28 de noviembre de 2008

EL FAUNO DE MÁRMOL, William Faulkner


El magisterio de William Faulkner como narrador y su influjo en la literatura universal en la segunda mitad del siglo XX han minimizado su producción poética. Sin embargo, es su condición de poeta la que le permite sustentar su prosa con una cadencia prosódica y una rítmica sintáctica originales que articulan la forma de sus novelas y la tensión de sus cuentos.

La actitud poética de Faulkner está en la raíz de su rebelión contra el realismo novocentista que, a la postre, ha acabado imponiéndose como el canon narrativo por antonomasia del orden capitalista ultraliberal. Pero a pesar de esta hegemonía espúrea, la obra de William Faulkner y su sustrato poético han fructificado en no pocos escritores, en particular hispanoamericanos, cuyas escrituras abren esperanzadoras veredas de exploración de la realidad del mundo y del alma humana.



[Imagen
, manuscrito de un poema de William Faulkner rescatado del fuego. Se encuentra en la Biblioteca de la Universidad de Austin, Texas. Vídeo. Fragmento de un poema de W.F. ]

martes, 25 de noviembre de 2008

LENGUAJE SUSTANCIAL Y LECTOR NUCLEAR



Cuando los mecanismos de creación comprometen la sustancia del lenguaje, puede ocurrir que descubran realidades aparentemente ocultas a los ojos de los mortales. Por esta razón la escritura sustantiva resulta muy peligrosa para el sistema establecido, porque, si los lectores nucleares entraran en fusión, sus historias producirían una reacción en cadena cuya onda expansiva sería equivalente a millones de nuevas historias que escaparían a cualquier intento de control desde el poder.

[Fragmento del Cuaderno de notas de Manuel T. Foto, Ocaso, de A.T.]

SONETO NOCTÁMBULO, Osvaldo Guevara

El Soneto noctámbulo de Osvaldo Guevara pertenece a Zapatos de asfalto, un libro axial en su obra poética. Nacido en Río Cuarto, OG se exilió a Villa Dolores, situada al pie de las sierras de Córdoba, durante los años de plomo de la dictadura argentina y allí reside aún.
Este soberbio poeta, cuyo reconocimiento como uno de los mayores de habla castellana aún está pendiente, se define como un ser «dual, algo así como un dionisíaco puesto a vivir como apolíneo; porque luchan en mí el hombre de las aperturas, de las impulsiones, casi le diría el sacrílego, el transgresor, con el otro del control, de la conducta reglada y de las buenas maneras».
En este soneto, fórmula a la que ha dedicado un profundo estudio, pasea por su ciudad natal, por el «largo puente» con los deseos y la soledad a cuestas y esa melancolía existencial que lo encarna al mundo.

sábado, 22 de noviembre de 2008

SOBRE EL SILENCIO


Entre el silencio y el sonido hay un vínculo original que nunca desaparece del todo. Entre uno y otro late una tensión polar de la que surgen la música y la palabra; también el ruido que llena el mundo. La confusión.
El silencio no es vacío. Tampoco ausencia. El silencio es energía, fuerza muda del tiempo. El sonido -la voz humana, los ruidos de la naturaleza y del obrar humano, incluso sus excrecencias- es pálpito fugaz de la vida que el silencio en su fluir denota y atrae.En los aledaños del silencio, el sonido -la materia- reconoce en la irresistible fuerza que lo atrae algo de su propia esencia. En esa frontera al borde del abismo, el sonido afronta la atracción sujeto a la vida y, en tensión con el espíritu -chispa de silencio que anima la carne-, nos revela el conocimiento, la belleza, las formas perecederas de la plenitud; en esa pausa mínima y peligrosa, el sonido estalla en notas y palabras y al estallar asistimos al soberbio espectáculo de las notas y palabras que, como estrellas fugaces, se pierden en lo hondo del silencio, y de las otras que resisten la atracción y, despojadas y desnudas, nítidas y brillantes en su esencial significado, modulan armonías que evocan el misterio de lo creado, la secreta noción que funde el tiempo y la materia.

[Texto: Fragmento del Cuaderno de notas de Manuel T. * Imagen: A.T. leyendo en casa de Carlos Baldassarre, autor de la fotografía. 1968]

jueves, 20 de noviembre de 2008

TARDE, Juan Ramón Jiménez


En su nº1 la revista Caravansari hizo un maravilloso regalo a sus potenciales lectores. Incluyó, por gentileza de la familia del poeta a su director, Mateo Rello, un poema inédito de Juan Ramón Jiménez. Su título es Tarde y parece pertenecer al poemario Paisajes líricos. Paisajes ideales.

Aparece aquí la poesía luminosa y esencial de ese período último de JRJ al que él solía referirse como «época suficiente» o «verdadera». En este bello poema tiene ecos de ese otro llamado Espacio, donde, al mismo tiempo que celebra la conciencia de la plenitud existencial, declara el poder y la autonomía del poeta en tanto ser humano: «Los dioses no tuvieron más sutancia que la que tengo yo. Yo tengo, como ellos, la sustancia de todo lo vivido y de todo lo porvivir. No soy presente sólo, sino fuga raudal de cabo a fin...».


[Imagen superior: facsímil del poema manuscrito de Juan Ramón Jiménez, aparecido en la revista Caravansari]

viernes, 14 de noviembre de 2008

EL HUAZI Y LA VOZ DE WANG WEI

Leí a Wang Wei, poeta chino del siglo VIII, en una versión de Anne-Hélène Suárez Girard titulada 99 cuartetos de Wang Wei y su círculo (Pretextos, 2000), y cuatro años más tarde lo hice en otra titulada Poemas del río Wang, debida a Pilar González España (Trotta, 2004). Tiempo antes de que esto ocurriera había escrito para mi libro Aún, título que expresa también mi empeño por aproximarme a una forma de notación musical, el siguiente poema:


ángeles ángeles
sobrevuelan en círculo
el árbol de los ahorcados

palabras y palabras
alfombran en otoño
el monte de los olvidos




El gozo de la primera lectura de Wang Wei se completó con el feliz asombro al darme cuenta de que su poema El alto de Huazi:


Pájaros fugaces se alejan sin fin.
Montes sucesivos se tiñen de otoño.
Al descender del alto de Huazi,
¿adónde llega mi desaliento?




...también «sonaba» del siguiente modo:



pájaros
pájaros
en el espacio eterno
montañas
y montañas


otra vez
el otoño y sus colores


subo
bajo desde la cumbre del Huazi


¿pero dónde el fin
de esta tristísima tristeza?


Nada hace más feliz a un poeta que hallar un alma gemela y haber, de algún modo, dialogado con ella. De esta felicidad hice un apunte en el Cuaderno de notas de Manuel T.

[Imagen Versión china del poema de Wang Wei, reproducida en 99 cuartetos de Wang Wei]

jueves, 13 de noviembre de 2008

LUCES Y SOMBRAS


Me detuve en medio del patio bajo los haces de enormes cañones de luz. No les fue difícil apresarme. Mis propias sombras me habían inmovilizado.

[Cuaderno de notas de Manuel T.]

miércoles, 12 de noviembre de 2008

NÁUFRAGOS


Quienes se ahogan no sacan la cabeza del agua para decir adiós. Los náufragos no saludan.


[Cuaderno de notas de Manuel T. - Imagen. Boceto para el Gernika, de Pablo Picasso]

viernes, 7 de noviembre de 2008

LA LENGUA DE LAS COSAS MUDAS


No pocas veces nos encontramos ante realidades inexpresables; ante la imposibilidad de la lengua para decirlas. Cuando el dolor o el placer alcanzan los límites de alma, por ejemplo, apenas si podemos emitir algo más que un gemido, como si la lengua volviera a su estadio gutural e informe, a una nota para la cual no existen instrumentos que la ejecuten y le den forma armónica y comprensible para los oídos del mundo. Es allí cuando los poetas sentimos la proximidad del fracaso del poema. Ante el horror de Auswicht, Adorno dijo que ya no era posible escribir poesía, y ante la angustia existencial Munch pintó la desgarradora serie de El grito mudo. Algo semejante debió de sentir Hugo von Hofsmmantal cuando escribió Carta de lord Chandos, en la que se lee el siguiente pasaje:

«Yo sentí en ese momento, con una certeza que no estaba del todo exenta de un sentimiento doloroso, que tampoco el año que viene, ni el otro, ni en todos los años de mi vida escribiré un libro en inglés ni en latín. [...] Porque la lengua en la que tal vez me estaría dado no sólo escribir sino también pensar, no es ni el latín, ni el inglés, ni el italiano, ni el español, sino una lengua de cuyas palabras no conozco ni una sola, una lengua en la que me hablan las cosas mudas y en la que quizá un día, en la tumba, rendiré cuentas ante un juez desconocido.»

jueves, 6 de noviembre de 2008

CERRO ÁSPERO


Pasaron cuarenta años antes de saber que

los ángeles que vi desde la cima del cerro Áspero

volaban como los pájaros de Wang Wei en la cumbre del Huazi.

Supongo que la tristeza que nos embargaba también era semejante.


[Cuaderno de notas de Manuel T. - Foto: Cerro Áspero, Córdoba, Argentina]

lunes, 3 de noviembre de 2008

LEONARD COHEN

Tengo al canadiense Leonard Cohen por uno de los más notables poetas pop de la segunda mitad del siglo XX. Su mirada sobre las cosas del mundo encuentra en su voz grave el punto expresivo de canciones (poemas) que dibujan con esencial sencillez los latidos del alma.
Hace un tiempo, Claudia, mi hija, me regaló un hermoso documental - Tributo a Leonard Cohen- en el que varios jóvenes artistas rendían homenaje al poeta. Al oír las canciones de Cohen cantadas por otras voces y acompañadas con otros gestos que obraban de contrapunto con el discurso sacerdotal del maestro, comprendí que sus versos trascendían la torre por su belleza y su compromiso espiritual con el ser humano. Allí estaban para testimonarlo artistas tan heterogéneos, como los hermanos Wainwright, Nick Cave, Bono y, entre otros, Antony. De éste es la maravillosa versión de If it be your will, aunque también podría haber elegido la que hace Nick Cave de I'm your man o la del Hallelujah de Rufus Wainwright.

FLORES, José Di Marco

Casi con seguridad diría que José Di Marco, nacido en la ciudad cordobesa de Río Cuarto es una de las personalidades jóvenes más prometedoras de la literatura argentina. A su lucidez ensayística añade su sensibilidad de poeta, cualidades ambas que se retroalimentan. Durante los aciagos años de la dictadura, era aún adolescente, pero su pasión lo llevó a crear junto a otros jóvenes inquietos -Pablo Dema, Ernesto San Millán- «Poetas del aire», que constituyó uno de los proyectos más fascinantes de acción poética.


El poema que ahora reproduzco pertenece a su primer libro editado, Mundo sublunar, Cartografías, 2007.

domingo, 2 de noviembre de 2008

MI VOZ, Neus Aguado

La voz poética de Neus Aguado (Córdoba, Argentina) tiene un timbre. En ella la sensualidad del paisaje identicada con la pasión amorosa no sucumbe a la fugacidad del tiempo, antes bien cobran entidad como vibraciones sonoras, que nacen del murmullo de los trigales acariciados por esa invisible brisa que nace de la memoria. El siguiente poema pertenece a la plaquette «Entre leones», publicada por El toro de barro (Cuenca, 2002).

COSMOS Y LENGUAJE


«Hablaremos, pues de cómo el silencio primordial, un silencio que corresponde al vacío de la creación, emite primero una vibración, la resonancia suprema, el nada, que se condensa gradualmente hasta formar un punto sonoro, el bindu, la gota de sonido fónico que contiene en sí toda la potencialidad del lenguaje y paralelamente toda la potencialidad de la creación. La relación entre la creación material del cosmos y la creación del lenguaje es una idea de antigüedad védida...».

Óscar Pujol, El simbolismo del alfabeto sánscrito, en Las palabras del silencio, Óscar Pujol y Amador Vega, editores. (Ed. Trotta, 2006).

sábado, 1 de noviembre de 2008

OTOÑO

Después de la experiencia de Sílabas de arena, quise enfrentarme a los elementos esenciales que definen el mundo, ese lugar donde el paso del tiempo se hace explícito. Quiero decir a lo que tiene de orgánico y emocional. Fue así como surgió O las estaciones, un libro en el que trato de expresar ese conflicto tan inherente al ser humano que enfrenta a las criaturas del amor con la violencia y las aboca a la inevitable disyuntiva de caer en el silencio o esperar que renazca la vida. Otoño es una selección de unos pocos versos del mencionado libro inédito.

JABÈS O LA INMINENCIA


«Ahora está claro -claro de oscura claridad- el más allá del texto. Ahora, más que nunca, sabemos que comentar es aprender a callar, generar el silencio en el que el texto habla. Commentaire: comment taire. ¿Podríamos decirlo de otro modo? Todas las lenguas, en lo poético, son a fin de cuentas la misma lengua. ¿La lengua de los pájaros?

Todo ha de enseñarnos a callar o a significar con lo que se dice lo que se calla. Tal es la razón del decir de lo indecible en que lo poético se funda. Pues no todo decir, sabido es, encuentra en lo indecible fundamento. De ahí que para ti, Edmond Jabès, escribir "quiera decir, sin que uno llegue siempre a darse cuenta, moverse de lo visible a la no visibilidad...de lo audible, que tiene la duración de la escucha, hacia el silencio, en cuyo horizonte se sumergen dulcmente las palabras" (El pequeño libro de la subversión fuera de sospecha, 1982)». [Fragmento de Jabès o la inminencia, en La experiencia abisal, José Ángel Valente, Galaxia Gutenberg, 2004).

INGRÁVIDA VIDA, Mario Satz

«No es preciso volver a la infancia para disfrutar de la honda, rumorosa voz de las caracolas», escribe Mario Satz en ese original y bello libro titulado El ábaco de las especies. No es caprichosa la cita de un ensayo para hablar de él como poeta, porque sólo el lenguaje de los poetas prevalece más allá de las formas y los géneros de la escritura.

Nacido en Pringles, pequeña ciudad de la provincia argentina de Buenos Aires, este poeta de condición judía abre su mirada a la nostalgia del paisaje y sus poros a la naturaleza del amor. Y son estos dos elementos los que hallamos en Ingrávida vida, un cuaderno de poemas inédito del que he cogido el titulado Emblemas vegetales para recrearlo en Azahar y ciruelo.

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