domingo, 7 de febrero de 2010

CONJETURAS ACERCA DEL TIEMPO...

Conjeturas acerca del tiempo, el amor y otras apariencias (Cartografías, 2009), se titula el poemario de Antonio Tello. Escritos con anterioridad a los que integran “Sílabas de arena”, los poemas aquí reunidos están «atravesados por el tiempo del terror, el desamparo y el desarraigo, y participan de esa inestabilidad que confiere el exilio y del esfuerzo por no caer en el abismo», como dice su autor.
Tratados como apariencias, el amor y el tiempo (pero también el destierro, la muerte y la propia identidad) constituyen un polo de atracción para que la memoria y el sueño proyecten una retícula de hipótesis, la trama de un juego de posibilidades en el que la presunción, la sospecha y el atisbo se tornan instrumentos indispensables para que una conciencia se indague, continua y vorazmente. Ésa es la materia que Tello modela en Conjeturas… Un plexo de entidades y/o situaciones escurridizas y enigmáticas. Así, lo autobiográfico, antes que un cúmulo de experiencias efectivamente vividas, una retahíla de testimonios concretos y verificables, deviene un campo conjetural, el territorio habitado por veladuras y misteriosos aconteceres, que la escritura recorre con delicada y puntillosa paciencia, internándose, sin lamentaciones ni estruendos, en el vértigo de un abismo que disuelve las certezas y los dogmas. Lo que Tello imagina y escribe en estos poemas es prioritariamente mental. Un mundo densamente subjetivo que, sin embargo, o tal vez por eso mismo, nos recuerda que la historia es barbarie y miseria, y que la poesía es ese resplandor que alumbra las ruinas del pasado, captura las irradiaciones repentinas del presente y avizora los rastros esquivos del porvenir.
José Di Marco (El Corredor Mediterráneo, Argentina, 23 de diciembre de 2009).

lunes, 1 de febrero de 2010

EL AHORCADO

Siente temor por aquellas miradas
que vociferan extraños cascotes del habla,
murmullos de nebulosa estima, marchitas entrelenguas
desgastadas por el llano transcurrir de las palabras.
Siente temor por la soga que el destino teje y desteje
contra su cuello. Le toman cada una de sus medidas,
desde la cómplice distancia, cuando pasa por la vereda
rumbo a su casa, cuando duerme, sueña o despierta.

Todos hacen su trabajo, todos cobran con sus ganas.
Las mujeres esquilan cada oveja del rebaño; con la justicia
de la rueca, las hilanderas preparan una cuerda; mientras tanto,
los hombres edifican un patíbulo con la sombra de algún bosque.
Entonces suenan las campanas
y el condenado viene solo hasta su torre de pino,
sube y mira hacia abajo, por última vez,
la colorida fiesta que radiante clama.

Cuando la gravedad lo hace pendular sobre el abismo
ellos corren a su casa, roban y desgarran
sus fragmentos más felices,
se apoderan del cuerpo que hubo amado,
del rincón más cristalino de su cuarto,
del efímero universo que sólo fue suyo, queman los
recuerdos,
la caricia de una foto, un rastro en el barro y entonan
un salmo, el himno que los protege de un fantasmal
naufragio.

Descansa un día y regresan, vigorosos y sanos, a su trabajo.

De Florecillas del diablo, Marcelo Fagiano (Cartografías, 2009).

La imagen de la portada del libro es una acuarela de Oscar Robledo, artista a cuya memoria el poeta dedica el libro. Fagiano, nacido en Río Cuarto (Argentina) en 1959, es uno de los poetas más destacados de su generación. Su poesía, tan delicada como rigurosa, merece ser conocida más allá de las fronteras fijadas por las circunstancias y la geografía de un país que oculta su interior.

domingo, 24 de enero de 2010

SER / ESTAR


Necesito
la exageración
la carnalidad
algo imperfecto
para saber
para sentir que el sueño
trasciende la escritura.

De Conjeturas acerca del tiempo, el amor y otras apariencias, Cartografías, 2009).

domingo, 6 de diciembre de 2009

CONJETURAS SOBRE EL TIEMPO

Conjeturas acerca del tiempo, el amor y otras apariencias, que se publica después de Sílabas de arena (Candaya, España, 2004), aunque es anterior, es un libro atravesado por el tiempo del terror, el desamparo y el desarraigo. Los poemas participan de esa inestabilidad que confiere el exilio y del esfuerzo por no caer en el abismo. El libro ahora sale en Río Cuarto, ciudad argentina de Córdoba, donde empezó todo, gracias al empeño de los poetas José Di Marco y Pablo Dema, titulares de Cartografías, acaso el proyecto editorial más importante del interior del país.


miércoles, 2 de diciembre de 2009

DÉDALO Y KAFKA

Dédalo y Kafka imaginaron el laberinto. También el destino de sus prisioneros, cuyas dispares naturalezas aluden a los días que vivieron. El Minotauro lleva consigo la sacralidad del mito. Gregorio Samsa la prosa del insecto en un tiempo sin dioses.

Del Cuaderno de notas de Manuel T.

jueves, 26 de noviembre de 2009

EL ABANDONADO

Primero fue mi brazo izquierdo. Un día amaneció adormecido de tristeza y se quedó en casa. Un brazo triste es inútil y más si es el izquierdo y uno es diestro. Así que, sin preocuparme demasiado, salí a la calle manco. Días después fue el brazo derecho el que se negó a seguirme por sobrecarga de trabajo, según dijo. Esto ya me fastidió un poco, porque rompió mi rutina y me obligó a dejar el tenis y a escribir al dictado cuidando de que la lengua no sufriera ningún percance ni se rebelara. Nada de esto sucedió, porque, ya se sabe, las lenguas, salvo las malas y las viperinas, son fieles a su palabra y mientras tengan saliva lo que les importa es hablar y saborear lo que sea. Incluso los alimentos. Pero, como me lo temía, el proceso de desvalimiento físico siguió su curso. Las piernas, hartas de hacer horas extras y ocupadas en labores para las que no estaban preparadas, a los cuatro días y antes de verse paralizadas, salieron corriendo y me abandonaron. Eso sí, tuvieron el detalle de dejar mi tronco en una silla de ruedas para que me desplazara, aunque esto no sirvió de mucho porque no había nadie para empujar. Como dicen que las desgracias no vienen solas, esperé que viniera alguna y lo hiciera. Fue en vano. No apareció ninguna desgracia física. De todos modos, no me desanimé. La situación era propicia para reflexionar sobre la naturaleza de la soledad y la inmovilidad. En esa actividad estaba cuando, al cabo de un tiempo cuya duración ignoro, me embargó una muy extraña sensación de vacío. Como si estuviera extraviado en algún lugar indefinido e indefinible. Entonces caí en la cuenta de que mi alma también se había marchado. «¡Bah, tranquilo, no necesito a nadie», le dije al muñón torácico que flotaba como una luna alrededor de la silla, «todavía me queda la lengua…».

Del Cuaderno de notas de Manuel T. - Ilustración Margó Venegas

sábado, 14 de noviembre de 2009

UNO MÁS UNO HUMANIDAD

En diciembre de 1975, ya marcado por la amenaza de la Triple A, llegué a Buenos Aires acompañado de mi familia. Haroldo Conti, Roberto Santoro y Alberto Costa fueron algunos de los poetas que nos acompañaron. Los dos últimos, incluso, nos llevaron a cenar a San Telmo y nos mimaron para aliviar la incertidumbre del destierro. Aún en esas circunstancias hablamos de convertir la SADE (Sociedad Argentina de Escritores) en una institución capaz de defender los derechos de escritores y poetas. Tras el golpe militar del 24 de marzo de 1976 y la oficialización del terror de Estado, Haroldo Conti y Roberto Santoro fueron secuestrados y asesinados -están desaparecidos- y Alberto Costa, por lo que he sabido mucho después, se exilió a España.
En el mes de octubre participé junto al joven escritor argentino Matías Néspolo en coloquio sobre la creación literaria en Argentina durante la época de terror centrada en las figuras de Haroldo Conti y Antonio di Benedetto. Fue como entrar de nuevo en la vorágine de unos días terribles y reencontrarme con la figura entera, tierna, valiente y honesta de Roberto Santoro, el poeta que hizo de la poesía un Barrilete.

domingo, 8 de noviembre de 2009

SOBRE LA CORRECCIÓN DEL TEXTO

Ayer por la tarde el corrector dio por acabada su tarea. Lo hizo por agotamiento antes que por certeza, porque sabe que siempre encontrará erratas a pesar de las repetidas lecturas. El corrector tiene la sensación de que el texto es un laberinto donde ellas, las erratas, juegan a sembrar la duda en quien se interne en él. Son como minotauros traviesos que, apenas la vista ha pasado por una línea, alteran sus palabras o frases, les cambian letras o signos, las separan, juntan o cortan dejando solitarias e indiscretas viudas y hasta trastocan capitales, números y géneros, cuando no dejan entre párrafos cuerpos de letras extraños. Y así, por más que el corrector recorra los pasajes del texto con la seguridad que le da el hilo de su experiencia, el Minotauro, al hacerse visible, le enseña que quien pasó no es él, sino el otro que fue. Un torpe y desorientado Teseo.

Del Cuaderno de notas de Manuel T. Ilustración, Minotauro, carbón de Pablo Picasso.

sábado, 31 de octubre de 2009

EN EL LUGAR, Kepa Murua

En el lugar es un bello y significativo poema de Kepa Murua. En él su voz exalta la musicalidad original de su poesía, que encuentra un sutil y colorido contrapunto en la música del cantante y compositor Tasio Miranda. El poema se sostiene en un verso limpio que rescata la emotividad y el desgarro de un yo comprometido con el amor y sus circunstancias individuales y sociales tensadas por la esperanza y el miedo.



Fotografía: Kepa Murua y Tasio Miranda por Javier Berasaluce Bajo.

viernes, 30 de octubre de 2009

FÁBULA AFRICANA

Hace muchos, muchos años, el cocodrilo era un animal muy bonito y los animales, cuando iban a beber al río, se quedaban pasmados de tanta belleza. Pero un día, el cocodrilo decidió salir del río y el sol oscureció su piel. Desde entonces, el cocodrilo sólo saca del río sus ojos.
Cuando leí esta «fábula africana» me sobrevinieron varias preguntas, cuyas respuestas no pudieron escapar del silencio: ¿Qué llevó a la persona a escribirla en forma de grafitti en la parte posterior de un kiosco de la Diagonal de Barcelona? ¿La nostalgia? ¿La soledad? ¿Una imposibilidad? ¿O ese oscuro sentimiento que nos afea, convierte en amenaza y extraña del mundo?

martes, 13 de octubre de 2009

SOBRE EL NADADOR

Agotadas las fuerzas. Inalcanzable el horizonte. Vaciado el océano de ecos y espejismos, el cuerpo del nadador se entrega al placer de la derrota. Enfila hacia el abismo soltando la ilusión que lo sujeta al mundo. Tras de sí deja su último aliento. Burbujas de tiempo estallan en la superficie.

Del Cuaderno de notas de Manuel T.

viernes, 2 de octubre de 2009

POÉTICA DEL TANGO

El tango, como el jazz, es una expresión genuina de los marginados. Ambos hunden sus raíces en los cantos y bailes de los negros cuyas voces marcan el ritmo de la indescriptible pérdida y la humillación del sometido. Extraño espectáculo para la población criolla del suburbio, donde el descarado malevaje imita burlón la gestualidad corporal de la danza sin darse cuenta de que antes que burla hay comunión de sentimientos. Y así, en ese oscuro mestizaje sentimental, nace en el Río de la Plata un baile primario que se acopla al andar del compadrito para trazar sobre el empedrado del arrabal la procaz coreografía del guapo sin oficio, o sin más oficio que matón de comité o de quilombo. Danza de exhibición del macho compartida al principio sólo por otros machos con ínfulas de corajudos hasta que las hembras del lupanar les dieron calce al lucimiento.


La UNESCO ha declarado el tango Patrimonio Inmaterial Cultural de la Humanidad.