Tengo noticias de otro
argomante que en cuanto entraba a la habitación del hotel de citas y desnudaba
a su amante, la llevaba frente al espejo como si éste fuese una gran ventana
astronómica a través de la cual podía enseñarle que el abrazo no se producía
entre cuatro paredes. Tomados de la mano o cada uno acariciando el sexo del
otro frente al espejo, juntos viajaban al origen del tiempo y tenían, como en
un espejismo que los comprometía en su sustancia, la visión del nacimiento de
la primera pareja en las altas latitudes del planeta; en ese territorio polar
donde se produce la gran excitación de las fuerzas primordiales. Allí, dentro
de sí, sentían cómo ejércitos de protones y neutrones de la luz solar se
enfrentaban a la atracción magnética de la Tierra, a su poderosa seducción, y liberaban
su energía para dejar, en el campo de las visiones, las huellas luminosas de la
portentosa batalla que acababan de librar.
martes, 30 de septiembre de 2014
lunes, 29 de septiembre de 2014
CONSTELACIONES [VII]
A cinco grados al oeste
de Neptuno, se halla la espalda de la amada que el peregrino recorre con el
moroso paso de quien no quiere llegar sino de disolverse como lo hace la piedra
en la cóncava suavidad de la duna. Mas,
desde ese lugar donde se encuentra, el náufrago observa que el brillo de las
cuatro estrellas más luminosas de la Cabra pasa del dorado al rojo y que la
música del cosmos que alentaba su corazón lo hace del grave al agudo, como si
un cometa se alejara de él dejando tras de sí una cabellera de dolor.
domingo, 28 de septiembre de 2014
CONSTELACIONES [VI]
Ante un escaparate de
lámparas lo sorprendió una luz nacida hacía treinta y siete millones de
cuantos. Incapaz de resistirse a su atracción recorrió el vasto camino de
fotones hasta el desfiladero de Venus y allí abandonó la nave a la inercia de
la caricia que se desliza por un tiempo embargado por la quietud que retarda
hasta el propio acezar. Fue así como el argomante cruzó la puerta sagrada de
Aldebarán, se adentró en la constelación de Tauro y desnudó la celeste nebulosa
del Cangrejo que, al abrirse a sus ojos, le mostró la hermosa curvatura de los
hombros y la suave esfericidad de los pechos de su amada adelantándose hacia él
como dos palomas cuánticas, que, en el íntimo cosmos de la ducha, definirían el
abrazo según la constante de Plank.
sábado, 27 de septiembre de 2014
CONSTELACIONES [V]
Sé del amante que, explorando el interior del boson de Higgs,
que, dicen, guarda el secreto de las partículas del amor, vio en los ojos de la
amada el reflejo del abrazo y sus lágrimas de gozo reproduciéndose hasta el
infinito más allá de las fronteras del León.
viernes, 26 de septiembre de 2014
CONSTELACIONES [IV]
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CONSTELACIÓN DE ACUARIO |
jueves, 25 de septiembre de 2014
CONSTELACIONES [III]
Hay noches en que la fantasía y el sueño no se distinguen.
Hay noches en que el argomante cae por el vórtice de fractales de un vestido y
sigue cremallera abajo el zumbido que al final le abre el horizonte de una caricia
mayor. Como los gemelos fundadores se nutre de la leche de la loba y su pájaro
sin alas busca refugio en el nido, penetra en la gruta rozando sus paredes para
conocer al fin el origen de las lluvias primordiales.
miércoles, 24 de septiembre de 2014
CONSTELACIONES [II]
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CONSTELACIÓN DE ACUARIO |
Muchos amantes ignoran que su vínculo se rige por las reglas
del sistema Lorenz de acuerdo con las cuales la más mínima perturbación genera
un efecto y variaciones de vasto alcance en el espacio y en el tiempo capaces
de alterar el paisaje del cosmos o el estado de un cuerpo celeste. ¿Cómo no
pensar entonces que el nacimiento de una estrella en las extremas lindes del
Universo tiene su origen en un simple parpadeo de los ojos de la amada?
martes, 23 de septiembre de 2014
CONSTELACIONES [I]
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CONSTELACIÓN DE ACUARIO |
Todos los amantes aman o creen que aman. O dicen que aman.
Sin embargo, sólo unos pocos son capaces de emprender el viaje de exploración
del Universo; unos pocos son los que tienen la sensibilidad y capacidad para ir
y ver más allá del horizonte de lo inmediato que priva a ambos de un
conocimiento mayor; unos pocos son los amantes que suben a la nave y parten en
busca del vellocino de oro que la amada esconde en algún lugar del cuerpo. Unos
pocos son quienes en esa búsqueda se pierden sin saber si algún día regresarán
al puerto del que salieron. Sé, por ejemplo, de un amante que, en este soberbio
viaje, a catorce años luz al sudoeste de la grieta de Afrodita, reconoció, besó
y nombró cada una de las pecas que conformaban, al borde de la rodilla de la amada,
la isla del Lagarto.
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