martes, 29 de septiembre de 2009

JEANNETTE L. CLARIOND

Jeannette L. Clariond es una de las más notables poetas mexicanas contemporáneas. Su poesía se asienta en un verso tan sólido como delicado para construir metáforas de gran fuerza lírica en las que reconocemos nuestro propio paisaje existencial. He aquí dos ejemplos:

Ruinas

La luz es sólo apariencia de la luz...
Acaso viento,

derrumbe.


La antigua ciudad

ya reposa bajo el agua.

Sed

Ser luz que alumbra tordos entre las hojas,
sol penetrando la abierta llaga,
niebla que transforma el destino de tu sueño,
desolación de faro,
gaviota sedienta
que se aleja cuando la lluvia.


Jeanette L. Clariond fue mi compañera de lectura poética el jueves 1 de octubre, a las 19,30, en el Café Tertulia Nostromo, nombre que evoca la mítica nave de Joseph Conrad y, en homenaje a éste, la de Alien. El lugar está en la calle Ripoll, 16, detrás del hotel Colón, en la zona de la Catedral. La invitación se la debemos a Goya Gutiérrez y Agustín Calvo Galán.

miércoles, 23 de septiembre de 2009

EL VALOR DE LA LENGUA

Primero fue mi brazo izquierdo. Un día amaneció adormecido de tristeza y se quedó en casa. Un brazo triste es inútil y más si es el izquierdo y uno es diestro. Así que, sin preocuparme demasiado, salí a la calle manco. Días después fue el brazo derecho el que se negó a seguirme por sobrecarga de trabajo, según dijo. Esto ya me fastidió un poco, porque rompió mi rutina y me obligó a dejar el tenis y a escribir al dictado cuidando de que la lengua no sufriera ningún percance ni se rebelara. Nada de esto sucedió, porque, ya se sabe, las lenguas, salvo las malas y las viperinas, son fieles a su palabra y mientras tengan saliva lo que les importa es hablar y saborear lo que sea. Incluso los alimentos. Pero, como me lo temía, el proceso de desvalimiento físico siguió su curso. Las piernas, hartas de hacer horas extras y ocupadas en labores para las que no estaban preparadas, a los cuatro días y antes de verse paralizadas, salieron corriendo y me abandonaron. Eso sí, tuvieron el detalle de dejar mi tronco en una silla de ruedas para que me desplazara, aunque esto no sirvió de mucho porque no había nadie para empujar. Como dicen que las desgracias no vienen solas, esperé que viniera alguna y lo hiciera. Fue en vano. No apareció ninguna desgracia física. De todos modos, no me desanimé. La situación era propicia para reflexionar sobre la naturaleza de la soledad y la inmovilidad. En esa actividad estaba cuando, al cabo de un tiempo cuya duración ignoro, me embargó una muy extraña sensación de vacío. Como si estuviera extraviado en algún lugar indefinido e indefinible. Entonces caí en la cuenta de que mi alma también se había marchado. «¡Bah, tranquilo, no necesito a nadie», le dije al muñón torácico que flotaba como una luna alrededor de la silla, «todavía me queda la lengua…».
[Del Cuaderno de notas de Manuel T.]

jueves, 17 de septiembre de 2009

PALABRAS EN EL TIEMPO

A pesar de su fragilidad, la palabra puede derrotar el tiempo y atravesar la eternidad nombrando las cosas del mundo y las experiencias del alma. [Cuaderno de notas de Manuel T.]


miércoles, 9 de septiembre de 2009

SOBRE EL POETA Y LA LIBERTAD

Vera Linhartova, citada por Milan Kundera en Un encuentro, afirma que «todo escritor es ante todo un hombre libre, y la obligación de preservar su independencia contra toda coacción pasa por delante de cualquier otra consideración». La escritora checa no se refiere únicamente a la represión política, sino a esas «coacciones insensatas» que «apelan a los sentimientos del deber hacia el país» natal. Sentimientos de deber por los cuales el escritor es tácito «guardián de la lengua» y deudor perenne de la patria y los valores que ella representa. Pero ¿qué es la patria sino una entelequia que legitima las más sutiles formas de coerción? ¿qué es la lengua sino un sistema de comunicación controlado por el poder para retroalimentarse en detrimento de la libertad de los ciudadanos?.
El poeta, como hombre libre, tiene la genuina obligación de romper con las formas argumentativas que tutelan las historias individuales y guían la imaginación de los lectores por callejones sin salida. El poeta, como hombre libre, crea su lengua y desde ella ejerce su derecho a la libertad y deja a sus semejantes expedito los caminos del pensamiento y la imaginación.
Del Cuaderno de notas de Manuel T.

viernes, 4 de septiembre de 2009

HOMENAJE A EUGENIO MONTEJO

Hace un año -el 5 de junio de 2008- moría en Valencia (Venezuela), Eugenio Montejo, uno de los mayores poetas venezolanos del siglo XX. Su voz es cristalina y describe con sencillez y hondura la soledad existencial del ser humano, entendido éste no como una abstracción sino como un pálpito orgánico y cotidiano en medio del fragor urbano del mundo. Por este motivo escogí su poema Hotel antiguo, perteneciente a Algunas palabras uno de sus primeros libros e incluido en Poemas selectos, que en 2004 publicó en una hermosa edición Bid & Co. Editor. Asimismo, creí pertinente ilustrar su texto con las despojadas imágenes de Edward Hopper y la música de Wilco, quienes interpretan A ghost is born.

miércoles, 2 de septiembre de 2009

TRES POETAS LATINOAMERICANOS EN CANAL-L

Canal-L, «el canal de los libros en internet», según su lema, es un interesante medio de difusión cultural en la red. Con un directo y dinámico planteamiento periodístico, Canal-L, que ya ha anunciado su colaboración asociada con la prestigiosa Barcelona Review, cubre a modo de telediario las noticias referidas a los libros (presentaciones, coloquios, conferencias, etc.) y realiza entrevistas a los escritores buscando escenarios que realzan sus figuras o señalan un detalle de su personalidad.
Tras el exitoso ciclo 3x3 poetas latinoamericanos, organizado por la ACEC y dirigido por Dante Bertini, un equipo de Canal-L nos reunió en un coloquio a Bertini, Arturo Bolaños y a quien escribe, para hablar de poesía, exilio, lengua, identidad. La primera parte de esa larga conversación es la siguiente:


En la columna de la derecha figura el enlace con Canal-L con la renovación permanente de su contenidos.

martes, 1 de septiembre de 2009

EL ENIGMA EXISTENCIAL

En Un encuentro, Milan Kundera afirma: «En mi país natal, mientra la gente se liberaba de las ilusiones ideológicas, el "misterio Gamelín" [personaje de Los dioses tienen sed, de Anatole France] dejó de interesar: un cerdo es un cerdo, ¿dónde está el misterio? El enigma existencial se ha eclipsado tras la certeza política, y a las certezas les importan un comino los enigmas. Y por eso la gente, pese a la riqueza de sus vivencias, sale de una prueba histórica siempre tan estúpida como cuando entró en ella». Si ahora pienso en Argentina, en el terrorismo de estado, en la continuidad de los vicios caudillistas y en la naturalización de la corrupción reconozco las palabras de Kundera como una dolorosa verdad.

miércoles, 29 de julio de 2009

EL PAN DE LAS HORMIGAS

Los caminos del saber son misteriosos. Los modos de enseñanza de los poetas, también. Anoche soñé con José Corredor-Matheos, uno de los poetas más sabios que he conocido. Estábamos en el campo, sentados ante una mesa rústica. No había casa alguna o al menos yo no la veía, porque quizás estaba a mi espalda. Ambos mirábamos en silencio la tierra arada, cuyos surcos morían en un bosque de pinos, asombrado antepecho del horizonte.
- Pepe ¿cómo se llega a la poesía? -le pregunté sin que me oyera la voz.
- Tal como se llega al conocimiento - respondió manteniendo la mirada en el campo arado y sin romper el silencio, porque parecíamos hablar y oírnos en un espacio exento de sonidos.
Sostuve la pregunta inicial sin repetirla y él miró hacia la mesa donde un número finito, aunque incalculable, de hormigas iba y venía. Mientras la mayoría de tales hormigas seguía caminos imposibles, unas pocas habían ocupado un trozo de pan. Observé que muchas de estas pocas lo devoraban y que al cabo lo abandonaban hartas y que sólo algunas regresaban al hormiguero cargando un pesado trocito de miga.
El poeta alzó sus ojos, me miró y una sonrisa pícara iluminó su rostro. Más allá, una bandada de golondrinas sobrevolaba la tierra arada.

viernes, 24 de julio de 2009

EL PLACER Y LA DESDICHA

Hubo un tiempo en que los dioses se comunicaban con los humanos mediante el placer. No era una gracia divina. Era diálogo. Las prostitutas residían en los templos. Hieródulas se les llamaba. También había hieródulos. Quizás nunca hubo dioses, quizás nunca hubo un dios con quien hablar, pero en esos tiempos, el ser humano tenía por sagrado el placer y las casas de su práctica social eran inviolables. Hoy la desdicha nutre la violencia. El orden de la injusticia dinamita las veredas del placer [...] Quienes han colocado la bomba no lo saben. Los ciega la ignorancia.
Texto: Fragmento de la novela La pasión del señor S. Imagen: El tacto, Louis Lagrenée

viernes, 17 de julio de 2009

EL CLUB DE LOS POETAS MUERTOS

Hace unos días recibí un e-mail de un poeta amigo, profesor en una escuela de escritura. Contrito revelaba la vulgaridad de un método de enseñanza basado en escaletas, acaso semejantes a las del Pritcher del Club de los poetas muertos, supeditadas más al interés económico que a las naturales reglas de la creación y de potenciación de las cualidades intrínsecas de los alumnos. Si ya es discutible la enseñanza de la escritura como oficio mecánico, mucho más lo es reducirla a un guión preconcebido y mensurable donde el talento, las cualidades, los conocimientos, las lecturas y la cultura del futuro escritor apenas cuentan. Aprendiz -por utilizar una palabra cara a los oficios y artesanías- que, no obstante, hace valer su condición de «cliente» al que siempre hay que darle la razón porque paga por un producto hecho a medida. Pero la creación literaria es incompatible con las reglas del mercado, porque sus pulsiones no proceden de la economía ni de la gramática sino del espíritu. De aquí que, quien quiera ser escritor o asumirse como poeta, antes ha de saber vivir y pensar. Comprender como individuo el sentido de identidad y el principio de libertad.



Foto: William Faulkner en su mesa de trabajo.

martes, 14 de julio de 2009

LA FELICIDAD


Breve fragmento de la novela La pasión del señor S., cuyo protagonista es un locutor de radio que defiende su idea de la libertad y del placer como parte de ella hasta la locura.


viernes, 10 de julio de 2009

EL CONTRATO POÉTICO


Entre el pueblo y el poeta existe un pacto natural tácito. A tenor de las cualidades que la tradición atribuye al poeta, el pueblo le cede pare de su soberanía sobre la imaginación para que viaje a esos territorios del alma, por diversas razones, inaccesibles para él, pero que debe conocer. A cambio por el cumplimiento de esta misión, el poeta recibe veneración, sustento y protección porque el pueblo entiende que este es su trabajo en la comunidad.
Durante muchos siglos este pacto se cumplió más o menos sin sobresaltos. Sin embargo, cuando el pueblo se desinteresó por el conocimiento de la condición humana, los poetas se refugiaron en sectas, olvidaron su cometido y practicaron la poesía como pasatiempo. El oficio y la poesía se corrompieron.
La razón práctica se impuso sobre la imaginación y, olvidado el cometido original del poeta y de la poesía, surgió una floreciente industria poética. Gracias a una llamativa inflación de poetas titulados, las agencias de turismo diseñaron y programaron viajes líricos al corazón, que incluían paradas fotográficas en lugares exóticos, playas, montañas, monumentos a caídos por la patria e incluso en barrios sórdidos u oficinas de desempleados, y tiendas on line emprendieron la venta de poemas a la carta y de tonos y semi tonos líricos para los teléfonos móviles, o tiendas de poemas con servicio a domicilio. El éxito ha sido tal que la producción de poemas ha dado lugar a géneros nuevos que atienden a las circunstancias del consumidor, lo cual ha animado a los empresarios a ganar parcelas de mercado en detrimento de otros productos, como pizzas o hamburguesas.
Los poetas que aún conservan el mandato popular, sienten como un peso insoportable la soberanía de la imaginación, pues no les sirve para escapar del silencio en el que cayeron al final de sus numerosos viajes. Ya no sólo ven inútiles sus atributos, sino que además, aquellos que aún leen poesía y desean conocer las visiones que están más allá se niegan a pagarles la retribución que les corresponde. El pacto natural y tácito entre el pueblo y el poeta se ha roto.