domingo, 29 de enero de 2012

EL NOMBRE DE TODAS LAS COSAS




Quien conozca el nombre de todas las cosas,
el de todo cuanto existe en este y otros mundos,
quizás pueda decirme el modo de invocarte,
de traspasar la inicial de tu nombre  y
adentrarme así en el secreto de las estaciones. 


Fragmento del poema O las estaciones

domingo, 22 de enero de 2012

POESÍA VISUAL [I]

EL ARCA DE NOÉ ABANDONADA EN LA CUMBRE DEL MONTE ARARAT

HIPÉRBOLE



                                                           Hipérbole (I)
                                 
                                               En el sueño,
                                               el niño halla un trozo de hierro en la playa.

                                               Se me ocurre pensar que
                                               ante el niño se ha detenido un soldado
                                               y que el niño piensa
                                               que el hombre y su caballo son de barro.


                                                              Hipérbole (II)

                                              Es otoño. Tras la oscuridad me despierta
                                              el roce leve de una hoja.
                                              ¡Ah! Si pudiese recordar tal vez recordaría
                                              la espada, la bala o el obús
                                              que me hirió de muerte.
                                              ¡Ah! Si alguien acertara a pasar por el bosque
                                              vería la hoja sobre la piedra.
                                              Es otoño. Más allá, en la llanura,
                                              continúa la batalla.

domingo, 1 de enero de 2012

EL PACTO



          porque no es posible un pacto con el silencio
y crees que la voz es sólo vibración de la carne
eres un yo de tiempo que se desintegra      que dimite
del mundo y la memoria    un yo traicionado
por la luz que enmascara tu conciencia de estar
un yo traslúcido      acaso vestigio de una mirada
animal o humana   que busca asidero entre dos abismos      
que en la intemperie oye toser las almas de los pobres     
     y permanece inmóvil




Del libro Lecciones de tiempo.

sábado, 10 de diciembre de 2011

LAS LUCES DEL RÍO

                                                 Surten del tajo de la piedra las
voces y luces del río que corre
sonámbulo por la tierra muda,
entre la fronda quieta del bosque.
Líquido reflejo del cielo que en su
vuelo  atraviesa el ave, que descree
del aire y de sus alas, y sedienta
a él desciende. Bebe del agua de
la grieta y,  al beber su frescura,
explora el sentido de su instinto.
Duda ahora si es pájaro o es jaguar,
o si es gozo de la espesura.



Fragmento del poema O las estaciones

jueves, 8 de diciembre de 2011

CREACIÓN

Versión en audio del poema Creación del libro Sílabas de arena, con música original de Jorge Sarraute y editado por Editorial Candaya (2004).

domingo, 4 de diciembre de 2011

ÉXODO

               Un reverbero de carne y horas anuncia el éxodo.
               las almas, asidas con los dientes, cuelgan del aire,
               mientras un hilo de luces ovilla las calles;
               anuda las gargantas.

               Llueve y la lluvia anima las almas al olvido.
               No hay repuesta. Sin justicia, la noche avanza.
               El orden de los dioses corrige los sueños y al alba,
               cuando la ciudad cae por su propio reflejo,
               las almas se desvanecen y un rumor de estrellas
               poluciona el vacío.


De Sílabas de arena (Candaya, 2004)

domingo, 20 de noviembre de 2011

SIGNO


                    Yo soy ese extranjero que mañana regresará
                     a la patria, al cabo extraña, a cavar
                     la colina en busca del poema que su memoria
                     sepultó en una lata de galletas.
                     Yo soy ese poeta que hundió en la tierra
                      la palabra y ha olvidado
                     el lugar
                     el índice
                     la página
                     la montaña
                     el poema.
                     Yo soy ese náufrago sin mares que terminará
                     sus días contando historias, urdiendo leyendas,
                     pagado por la caridad de los curiosos,
                     cuando la fatiga le anude los músculos.


De Conjeturas acerca del tiempo, el amor y otras apariencias (Cartografías, 2009).

sábado, 12 de noviembre de 2011

DEL FUEGO Y LA POESÍA

El verano pasado acabé un libro de cuentos, después de que mucho tiempo antes había creído que ya no volvería a hacerlo y que, por este motivo, aprobé a que Candaya publicara El mal de Q., casi como mis cuentos completos ya que integraba toda mi producción cuentística desde 1968 hasta 2009. 
La elección del título finalmente determinó la estructura y ciertas licencias, como la carencia de títulos de los cuentos y relatos que integran el libro. El punto de partida era que mi primer libro de cuentos, El día en que el pueblo reventó de angustia, publicado en 1973, había sido requisado y quemado en un cuartel por los militares argentinos durante su dictadura. Sin embargo, no veía en el fuego un factor de destrucción, porque en definitiva nunca el fuego podía destruir lo que el libro contenía.
George Steiner dice en Logótratas que "los que queman los libros, ls que expulsan y matan a los poetas, saben exactamente lo que hacen. El poder indeterminado de los libros es incalculable [...] En la experiencia humana no hay fenomenología más compleja que la de los encuentros entre texto y percepción, o, como observa Dante, entre las formas del lenguaje que sobrepasan nuestro entendimiento y los órdenes de comprensión con respecto a las cuales nuestro lenguaje es insuficiente: 'la debilitade de lo'nteletto e la corteza del nostro parlare'. (Convivio, III-IV, 4).
Siguiendo este hilo de [pre] sentimiento recordé la reacción de los magos del Asia Menor quemando sus libros al oír la palabra evangélica de Pablo (Hechos 19,19) y una lectura más o menos reciente en El lector, de Pascal Quignard: "la palabra es de tal naturaleza que debe su crecimiento y su fortalecimiento a un fuego prendido con los libros que la fundamentan". Este es más o menos el itinerario que seguí hasta dar con Voces del fuego, libro donde cada relato, cada cuento, cada línea es un trasunto de ese fuego mayor que nos nutre y nos eleva por encima de la violencia y de la finitud.

domingo, 30 de octubre de 2011

PI EN LA CIMA


El caminante sobre el mar de nubes, de Kaspar Friedrich


                                                                                                        Para Iván Humanes
«Me dijo el maestro zen Ejo Tanaka: Cuando estás lejos ves inmensa a la montaña. Cuando estás en su cima, no la ves». Al leer esto en el facebook de Iván Humanes, Pi, que siempre había vivido en la llanura y visto su líquida semejanza, el mar, sintió curiosidad por conocer una montaña. Movido por ella, al día siguiente se encaminó hacia el Oeste, hacia esa línea blanca que brillaba en el horizonte y que alguien le había dicho que era la cordillera. «Desde aquí no parece que el maestro tenga razón», se dijo Pi que, a medida que se acercaba, veía cómo aquella ligera ondulación al final de la planicie se agrandaba y que al llegar ante ella se alzaba como una duna o una ola insalvable. Aún así la trepó y cuando dejó de verla tuvo la misma sensación de infinitud que le causaban la llanura y el mar. «Desde la cima no ves la montaña –se dijo-, pero ves su abismo».

De Voces del fuego.

domingo, 23 de octubre de 2011

LA BELLEZA Y LA FORMA


Dibujo de Picasso para La obra maestra desconocida, de Balzac


«-¡No es misión del arte copiar la naturaleza, sino transmitirla! ¡Eres un poeta y no un vulgar copista!- exclamó con vehemencia el anciano, interrumpiendo a Porbus con gesto autoritario- ¡Si fuera así, un escultor no tendría más que sacar el molde de una mujer! Prueba a moldear la mano de tu amante y luego contémplala; te parecerá un horrible cadáver sin semejanza alguna con la realidad, y te verás obligado a recurrir al cincel del escultor, quien, sin copiarla exactamente, le infundirá  movimiento y vida. Hemos de saber captar el espíritu, el alma, el aspecto externo de las cosas y de los seres. ¡Los efectos! Son meros accidentes de la vida, y no la vida. Una mano, por seguir con el ejemplo, no forma simplemente parte del cuerpo, sino que expresa y prolonga un pensamiento que es preciso saber captar y reflejar. Ni el pintor, ni el poeta, ni el escultor deben separar el efecto de la causa, que forman indefectiblemente un todo. En ello estriba la auténtica lucha. Muchos pintores triunfáis por instinto sin conocer ese concepto del arte. ¡Dibujáis una mujer, pero no la veis! Así es imposible descifrar los arcanos de la naturaleza. Vuestra mano reproduce, sin que os deis cuenta, el modelo que habéis copiado en el taller de vuestro maestro. No penetráis lo bastante en la intimidad de la forma, no perseguís con suficiente amor y perseverancia los quiebros y las fugas de esa forma. La belleza es ardua y difícil, y no se deja apresar por las buenas; es menester esperar durante horas, espiarla, apremiarla y atenazarla para obligarla a rendirse...».





La obra maestra desconocida, Honoré de Balzac (Círculo de Lectores, 2000, trad. Javier Albiñana). Con ilustraciones de Pablo Picasso, encargadas por el galerista Ambroise Vollard, en 1931, y consistente en trece aguafuertes.