lunes, 10 de octubre de 2011

EL APÁTRIDA

                           
porque no fuiste desterrado de un país
sino del alba     exiliado a esa luz
que te enceguece     eres
una sombra inmóvil entre las horas del día
una memoria sin
                            hemisferio del pasado

quiero que mi conciencia muera y
el viento se lleve los ojos de los árboles
las bocas de las dichas   el hedor de las desdichas
quiero que llueva sobre mi yo desnudo
ese yo sin rostro y sin causa que sobrevive
     entre dunas de signos

quién es ese yo escondido que te habla
como si fueses yo

ese yo detrás de mi yo que me habla
como si fueses tú

tú soy / yo eres
en qué lado de la frontera me / te encuentras

y yo / él
en qué yo es    desde qué voz nos habla

tú / yo
somos el yo / él que se habla a sí mismo


la voz que nace de la angustia
te divide y condena a la inmovilidad
al adiós pintado en las paredes del laberinto
   y así    sujeto   tú / yo al instante de una calle
     oyes los cantos de las conciencias náufragas
y no dices yo        no dices yo
los cuerpos deshabitados de los apátridas
                                          no dicen yo


2 comentarios:

Alicia María Abatilli dijo...

No pueden decirlo, están deshabitados de todo yo.
Me gustó leerte. Gracias.
Alicia

Antonio Tello dijo...

Gracias por pasar y dejar tu huella, Alicia.