sábado, 29 de noviembre de 2008

LA NO MUERTE DE DON QUIJOTE

Cuando siente la punta de la lanza [del Caballero de la Blanca Luna] en el cuello, don Quijote parece comprender que, en un mundo donde la razón empieza su gobierno y se impone con la realidad de los hechos concretos, es el momento crucial en que su actitud debe servir para hacer visible tanto el anacronismo de todo encantamiento de la realidad como la vigencia de la integridad ética y el derecho humano al sueño y a la esperanza en el mundo de la razón. Con este gesto de alta dignidad don Quijote pone las cosas en su sitio antes de regresar al lugar que a él le corresponde.
[...]

- Yo sé quien soy –respondió don Quijote-. y sé que puedo ser, no sólo los que he dicho, sino todos los doce Pares de Francia, y aun todos los nueve de la Fama (I, 5).

Dice en el temprano capítulo 5 de la primera parte. Pero, aun así, aun sabiendo quien es, don Quijote convierte su regreso en una afirmación de su identidad y la de Sancho como vía necesaria para liberar definitivamente al viejo hidalgo de su encantamiento y, como representante de un pasado ya caduco, dejarlo morir en paz.
[...]
A partir de ese momento, don Quijote empieza a deslocarse y, como en una película de Chaplin, a alejarse, a diluirse «como humo en el viento», para vivir eternamente en el imaginario como paladín de la justicia mientras deja el trance de la muerte al hombre de carne, a don Alonso Quijano.


[Fragmento del Cuaderno de notas de Manuel T.]

viernes, 28 de noviembre de 2008

EL FAUNO DE MÁRMOL, William Faulkner


El magisterio de William Faulkner como narrador y su influjo en la literatura universal en la segunda mitad del siglo XX han minimizado su producción poética. Sin embargo, es su condición de poeta la que le permite sustentar su prosa con una cadencia prosódica y una rítmica sintáctica originales que articulan la forma de sus novelas y la tensión de sus cuentos.

La actitud poética de Faulkner está en la raíz de su rebelión contra el realismo novocentista que, a la postre, ha acabado imponiéndose como el canon narrativo por antonomasia del orden capitalista ultraliberal. Pero a pesar de esta hegemonía espúrea, la obra de William Faulkner y su sustrato poético han fructificado en no pocos escritores, en particular hispanoamericanos, cuyas escrituras abren esperanzadoras veredas de exploración de la realidad del mundo y del alma humana.



[Imagen
, manuscrito de un poema de William Faulkner rescatado del fuego. Se encuentra en la Biblioteca de la Universidad de Austin, Texas. Vídeo. Fragmento de un poema de W.F. ]

martes, 25 de noviembre de 2008

LENGUAJE SUSTANCIAL Y LECTOR NUCLEAR



Cuando los mecanismos de creación comprometen la sustancia del lenguaje, puede ocurrir que descubran realidades aparentemente ocultas a los ojos de los mortales. Por esta razón la escritura sustantiva resulta muy peligrosa para el sistema establecido, porque, si los lectores nucleares entraran en fusión, sus historias producirían una reacción en cadena cuya onda expansiva sería equivalente a millones de nuevas historias que escaparían a cualquier intento de control desde el poder.

[Fragmento del Cuaderno de notas de Manuel T. Foto, Ocaso, de A.T.]

SONETO NOCTÁMBULO, Osvaldo Guevara

El Soneto noctámbulo de Osvaldo Guevara pertenece a Zapatos de asfalto, un libro axial en su obra poética. Nacido en Río Cuarto, OG se exilió a Villa Dolores, situada al pie de las sierras de Córdoba, durante los años de plomo de la dictadura argentina y allí reside aún.
Este soberbio poeta, cuyo reconocimiento como uno de los mayores de habla castellana aún está pendiente, se define como un ser «dual, algo así como un dionisíaco puesto a vivir como apolíneo; porque luchan en mí el hombre de las aperturas, de las impulsiones, casi le diría el sacrílego, el transgresor, con el otro del control, de la conducta reglada y de las buenas maneras».
En este soneto, fórmula a la que ha dedicado un profundo estudio, pasea por su ciudad natal, por el «largo puente» con los deseos y la soledad a cuestas y esa melancolía existencial que lo encarna al mundo.

sábado, 22 de noviembre de 2008

SOBRE EL SILENCIO


Entre el silencio y el sonido hay un vínculo original que nunca desaparece del todo. Entre uno y otro late una tensión polar de la que surgen la música y la palabra; también el ruido que llena el mundo. La confusión.
El silencio no es vacío. Tampoco ausencia. El silencio es energía, fuerza muda del tiempo. El sonido -la voz humana, los ruidos de la naturaleza y del obrar humano, incluso sus excrecencias- es pálpito fugaz de la vida que el silencio en su fluir denota y atrae.En los aledaños del silencio, el sonido -la materia- reconoce en la irresistible fuerza que lo atrae algo de su propia esencia. En esa frontera al borde del abismo, el sonido afronta la atracción sujeto a la vida y, en tensión con el espíritu -chispa de silencio que anima la carne-, nos revela el conocimiento, la belleza, las formas perecederas de la plenitud; en esa pausa mínima y peligrosa, el sonido estalla en notas y palabras y al estallar asistimos al soberbio espectáculo de las notas y palabras que, como estrellas fugaces, se pierden en lo hondo del silencio, y de las otras que resisten la atracción y, despojadas y desnudas, nítidas y brillantes en su esencial significado, modulan armonías que evocan el misterio de lo creado, la secreta noción que funde el tiempo y la materia.

[Texto: Fragmento del Cuaderno de notas de Manuel T. * Imagen: A.T. leyendo en casa de Carlos Baldassarre, autor de la fotografía. 1968]

jueves, 20 de noviembre de 2008

TARDE, Juan Ramón Jiménez


En su nº1 la revista Caravansari hizo un maravilloso regalo a sus potenciales lectores. Incluyó, por gentileza de la familia del poeta a su director, Mateo Rello, un poema inédito de Juan Ramón Jiménez. Su título es Tarde y parece pertenecer al poemario Paisajes líricos. Paisajes ideales.

Aparece aquí la poesía luminosa y esencial de ese período último de JRJ al que él solía referirse como «época suficiente» o «verdadera». En este bello poema tiene ecos de ese otro llamado Espacio, donde, al mismo tiempo que celebra la conciencia de la plenitud existencial, declara el poder y la autonomía del poeta en tanto ser humano: «Los dioses no tuvieron más sutancia que la que tengo yo. Yo tengo, como ellos, la sustancia de todo lo vivido y de todo lo porvivir. No soy presente sólo, sino fuga raudal de cabo a fin...».


[Imagen superior: facsímil del poema manuscrito de Juan Ramón Jiménez, aparecido en la revista Caravansari]

viernes, 14 de noviembre de 2008

EL HUAZI Y LA VOZ DE WANG WEI

Leí a Wang Wei, poeta chino del siglo VIII, en una versión de Anne-Hélène Suárez Girard titulada 99 cuartetos de Wang Wei y su círculo (Pretextos, 2000), y cuatro años más tarde lo hice en otra titulada Poemas del río Wang, debida a Pilar González España (Trotta, 2004). Tiempo antes de que esto ocurriera había escrito para mi libro Aún, título que expresa también mi empeño por aproximarme a una forma de notación musical, el siguiente poema:


ángeles ángeles
sobrevuelan en círculo
el árbol de los ahorcados

palabras y palabras
alfombran en otoño
el monte de los olvidos




El gozo de la primera lectura de Wang Wei se completó con el feliz asombro al darme cuenta de que su poema El alto de Huazi:


Pájaros fugaces se alejan sin fin.
Montes sucesivos se tiñen de otoño.
Al descender del alto de Huazi,
¿adónde llega mi desaliento?




...también «sonaba» del siguiente modo:



pájaros
pájaros
en el espacio eterno
montañas
y montañas


otra vez
el otoño y sus colores


subo
bajo desde la cumbre del Huazi


¿pero dónde el fin
de esta tristísima tristeza?


Nada hace más feliz a un poeta que hallar un alma gemela y haber, de algún modo, dialogado con ella. De esta felicidad hice un apunte en el Cuaderno de notas de Manuel T.

[Imagen Versión china del poema de Wang Wei, reproducida en 99 cuartetos de Wang Wei]

jueves, 13 de noviembre de 2008

LUCES Y SOMBRAS


Me detuve en medio del patio bajo los haces de enormes cañones de luz. No les fue difícil apresarme. Mis propias sombras me habían inmovilizado.

[Cuaderno de notas de Manuel T.]

miércoles, 12 de noviembre de 2008

NÁUFRAGOS


Quienes se ahogan no sacan la cabeza del agua para decir adiós. Los náufragos no saludan.


[Cuaderno de notas de Manuel T. - Imagen. Boceto para el Gernika, de Pablo Picasso]

viernes, 7 de noviembre de 2008

LA LENGUA DE LAS COSAS MUDAS


No pocas veces nos encontramos ante realidades inexpresables; ante la imposibilidad de la lengua para decirlas. Cuando el dolor o el placer alcanzan los límites de alma, por ejemplo, apenas si podemos emitir algo más que un gemido, como si la lengua volviera a su estadio gutural e informe, a una nota para la cual no existen instrumentos que la ejecuten y le den forma armónica y comprensible para los oídos del mundo. Es allí cuando los poetas sentimos la proximidad del fracaso del poema. Ante el horror de Auswicht, Adorno dijo que ya no era posible escribir poesía, y ante la angustia existencial Munch pintó la desgarradora serie de El grito mudo. Algo semejante debió de sentir Hugo von Hofsmmantal cuando escribió Carta de lord Chandos, en la que se lee el siguiente pasaje:

«Yo sentí en ese momento, con una certeza que no estaba del todo exenta de un sentimiento doloroso, que tampoco el año que viene, ni el otro, ni en todos los años de mi vida escribiré un libro en inglés ni en latín. [...] Porque la lengua en la que tal vez me estaría dado no sólo escribir sino también pensar, no es ni el latín, ni el inglés, ni el italiano, ni el español, sino una lengua de cuyas palabras no conozco ni una sola, una lengua en la que me hablan las cosas mudas y en la que quizá un día, en la tumba, rendiré cuentas ante un juez desconocido.»

jueves, 6 de noviembre de 2008

CERRO ÁSPERO


Pasaron cuarenta años antes de saber que

los ángeles que vi desde la cima del cerro Áspero

volaban como los pájaros de Wang Wei en la cumbre del Huazi.

Supongo que la tristeza que nos embargaba también era semejante.


[Cuaderno de notas de Manuel T. - Foto: Cerro Áspero, Córdoba, Argentina]

lunes, 3 de noviembre de 2008

LEONARD COHEN

Tengo al canadiense Leonard Cohen por uno de los más notables poetas pop de la segunda mitad del siglo XX. Su mirada sobre las cosas del mundo encuentra en su voz grave el punto expresivo de canciones (poemas) que dibujan con esencial sencillez los latidos del alma.
Hace un tiempo, Claudia, mi hija, me regaló un hermoso documental - Tributo a Leonard Cohen- en el que varios jóvenes artistas rendían homenaje al poeta. Al oír las canciones de Cohen cantadas por otras voces y acompañadas con otros gestos que obraban de contrapunto con el discurso sacerdotal del maestro, comprendí que sus versos trascendían la torre por su belleza y su compromiso espiritual con el ser humano. Allí estaban para testimonarlo artistas tan heterogéneos, como los hermanos Wainwright, Nick Cave, Bono y, entre otros, Antony. De éste es la maravillosa versión de If it be your will, aunque también podría haber elegido la que hace Nick Cave de I'm your man o la del Hallelujah de Rufus Wainwright.

FLORES, José Di Marco

Casi con seguridad diría que José Di Marco, nacido en la ciudad cordobesa de Río Cuarto es una de las personalidades jóvenes más prometedoras de la literatura argentina. A su lucidez ensayística añade su sensibilidad de poeta, cualidades ambas que se retroalimentan. Durante los aciagos años de la dictadura, era aún adolescente, pero su pasión lo llevó a crear junto a otros jóvenes inquietos -Pablo Dema, Ernesto San Millán- «Poetas del aire», que constituyó uno de los proyectos más fascinantes de acción poética.


El poema que ahora reproduzco pertenece a su primer libro editado, Mundo sublunar, Cartografías, 2007.

domingo, 2 de noviembre de 2008

MI VOZ, Neus Aguado

La voz poética de Neus Aguado (Córdoba, Argentina) tiene un timbre. En ella la sensualidad del paisaje identicada con la pasión amorosa no sucumbe a la fugacidad del tiempo, antes bien cobran entidad como vibraciones sonoras, que nacen del murmullo de los trigales acariciados por esa invisible brisa que nace de la memoria. El siguiente poema pertenece a la plaquette «Entre leones», publicada por El toro de barro (Cuenca, 2002).

COSMOS Y LENGUAJE


«Hablaremos, pues de cómo el silencio primordial, un silencio que corresponde al vacío de la creación, emite primero una vibración, la resonancia suprema, el nada, que se condensa gradualmente hasta formar un punto sonoro, el bindu, la gota de sonido fónico que contiene en sí toda la potencialidad del lenguaje y paralelamente toda la potencialidad de la creación. La relación entre la creación material del cosmos y la creación del lenguaje es una idea de antigüedad védida...».

Óscar Pujol, El simbolismo del alfabeto sánscrito, en Las palabras del silencio, Óscar Pujol y Amador Vega, editores. (Ed. Trotta, 2006).

sábado, 1 de noviembre de 2008

OTOÑO

Después de la experiencia de Sílabas de arena, quise enfrentarme a los elementos esenciales que definen el mundo, ese lugar donde el paso del tiempo se hace explícito. Quiero decir a lo que tiene de orgánico y emocional. Fue así como surgió O las estaciones, un libro en el que trato de expresar ese conflicto tan inherente al ser humano que enfrenta a las criaturas del amor con la violencia y las aboca a la inevitable disyuntiva de caer en el silencio o esperar que renazca la vida. Otoño es una selección de unos pocos versos del mencionado libro inédito.

JABÈS O LA INMINENCIA


«Ahora está claro -claro de oscura claridad- el más allá del texto. Ahora, más que nunca, sabemos que comentar es aprender a callar, generar el silencio en el que el texto habla. Commentaire: comment taire. ¿Podríamos decirlo de otro modo? Todas las lenguas, en lo poético, son a fin de cuentas la misma lengua. ¿La lengua de los pájaros?

Todo ha de enseñarnos a callar o a significar con lo que se dice lo que se calla. Tal es la razón del decir de lo indecible en que lo poético se funda. Pues no todo decir, sabido es, encuentra en lo indecible fundamento. De ahí que para ti, Edmond Jabès, escribir "quiera decir, sin que uno llegue siempre a darse cuenta, moverse de lo visible a la no visibilidad...de lo audible, que tiene la duración de la escucha, hacia el silencio, en cuyo horizonte se sumergen dulcmente las palabras" (El pequeño libro de la subversión fuera de sospecha, 1982)». [Fragmento de Jabès o la inminencia, en La experiencia abisal, José Ángel Valente, Galaxia Gutenberg, 2004).

INGRÁVIDA VIDA, Mario Satz

«No es preciso volver a la infancia para disfrutar de la honda, rumorosa voz de las caracolas», escribe Mario Satz en ese original y bello libro titulado El ábaco de las especies. No es caprichosa la cita de un ensayo para hablar de él como poeta, porque sólo el lenguaje de los poetas prevalece más allá de las formas y los géneros de la escritura.

Nacido en Pringles, pequeña ciudad de la provincia argentina de Buenos Aires, este poeta de condición judía abre su mirada a la nostalgia del paisaje y sus poros a la naturaleza del amor. Y son estos dos elementos los que hallamos en Ingrávida vida, un cuaderno de poemas inédito del que he cogido el titulado Emblemas vegetales para recrearlo en Azahar y ciruelo.

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